Velocidad de escape
Mark Walden
Apuntes sobre un planeta estresado
Matt Haig
El secreto del inquisidor
Catherine Jinks
Los desertores
Joaquín Berges
Aullido y otros poemas (Ed. bilingüe)
Allen Ginsberg
Ditirambos Dionisíacos
Friedrich Nietzsche
Detritus
Samuel Beckett
Lamiel
Stendhal
El crimen de Silvestre Bonnard
Anatole France
Absurdos
Alberto Jiménez Ure
El problema de Spinoza
Irvin D. Yalom
Todo Modo
Leonardo Sciascia
El poder cambia de manos
Czeslaw Milosz
El forastero misterioso
Mark Twain
Ferdydurke
Witold Gombrowicz
Leyendas Medievales
Hermann Hesse
El dios Escorpión. Tres novelas cortas
William Golding
Historias del norte bravo
Leonardo Castellani
La oscuridad visible
Dictados contrarrevolucion[..]
El príncipe negro
Iris Murdoch
La campana
El oráculo de la luna
Frédéric Lenoir
Ismael
Daniel Quinn
Un año con Schopenhauer
Herzog
Saul Bellow
El extranjero
Albert Camus
Libro de las preguntas
Pablo Neruda
Así habló Zaratustra
El carro de los elegidos
Patrick White
Paisaje con grano de arena
Wisława Szymborska
El quinto hijo
Doris Lessing
La fiesta de la insignificancia
Milan Kundera
La bruja de Portobello
Paulo Coelho
Jacques el fatalista
Denis Diderot
Hombre y superhombre
Bernard Shaw
La gruta de las palabras
Vladimír Holan
Poemas
Goethe
La vida es buena
El último hombre
Maurice Blanchot
Farabeuf
Salvador Elizondo
Rosshalde
Rubaiyat
Omar Jayyam
Imago
Carl Spitteler
La investigación (trad. J.Orzechowska)
Stanislaw Lem
Ficciones
Jorge Luis Borges
El Sunset Limited
Cormac McCarthy
La tierra prometida
Henrik Pontoppidan
Poemas (Ed. bilingüe)
El castillo de los Pirineos
Jostein Gaarder
Huésped para una noche
Shmuel Yosef Agnon
Sueño en el pabellón rojo
Xueqin Cao
La sonata mágica
José Vasconcelos
La quinta montaña
El jardín del profeta
Gibran Jalil Gibran
Elizabeth Costello
J. M. Coetzee
El banquero anarquista
Fernando Pessoa
Sobre el amor
Cervantes
La máquina del porvenir
Juan Trejo
Sobre la vida espiritual
Jakob Böhme
El Criticón
Baltasar Gracián
Muerte de Ahasverus
Pär Lagerkvist
La ciudad y el pilar de la sal
Gore Vidal
Una derrota bastante honrosa