Un enemigo del pueblo
Henrik Ibsen
La redención y la muerte
Lena Svensson
Campos de muerte
Carlos Canales & Miguel del Rey
El candelabro de plata y otros cuentos
Abelardo Castillo
El color prohibido
Yukio Mishima
El cazador oculto
J. D. Salinger
El conformista
Alberto Moravia
Este inmenso mundo
Sinclair Lewis
Viento del Norte
Elena Quiroga
Hombres de Dios
Pearl S. Buck
El fin de la aventura
Graham Greene
Las veladas del chalet gris
Pío Baroja
Santa María de las Flores
Jean Genet
La llama viva
John Steinbeck
Los inocentes
Hermann Broch
Antígona Vélez
Leopoldo Marechal
Los justos
Albert Camus
Cuentos reunidos
William Faulkner
El festín de Babette
Isak Dinesen
Los años verdes
Otras voces, otros ámbitos
Truman Capote
Al otro lado del río y entre los árboles
Ernest Hemingway
Lola, espejo oscuro
Darío Fernández Flórez
La vida breve
Juan Carlos Onetti
El bebedor
Hans Fallada
El Cardenal
Henry Morton Robinson
Sucedió en Palmetto
Erskine Caldwell
El forastero
Georges Simenon
El entierro del Senor Bouvet
Sed de amor
El cielo está muy alto
Frank Yerby
Promesa rota
Patapalo
Bartolomé Soler
La escopeta de caza
Yasushi Inoué
El cielo protector
Paul Bowles
Las Hortensias
Felisberto Hernández
Tentación
János Székely
Sobre las piedras grises
Sebastián Juan Arbó
El fondo de la botella
El tren llegó puntual
Heinrich Böll
Por último, el cuervo
Italo Calvino
Traficantes de sueños
Harold Robbins
El hombre del brazo de oro
Nelson Algren
Muerte de un viajante
Arthur Miller
Un lugar llamado Estherville
Cerca y lejos
Por senderos que la maleza oculta
Knut Hamsun
La hora 25
Constantin Virgil Gheorghiu
Los Dukay
Lajos Zilahy
El baile de los malditos
Irwin Shaw
El mejor de los esposos
Alba de Céspedes
El revés de la trama
El ángel azul
Heinrich Mann
Cristo de nuevo crucificado
Nikos Kazantzakis
Confesiones de una máscara
Las manos sucias
Jean-Paul Sartre
Indigno de ser humano
Osamu Dazai
Peonía
El sirviente
Robin Maugham
La ciudad y el pilar de la sal
Gore Vidal
Intruso en el polvo
Los enigmáticos
Cuentos de Navidad
Charles Dickens
La verdadera tierra