La clínica de la muerte
Günther Schröder
Anécdotas para después de una guerra. España 1939-1957
Carlos Abella
Todos los nombres de Irlanda
Nía Van der Veer
El regreso de Sherlock Holmes
Arthur Conan Doyle
Milagro en casa de los López
Miguel Mihura
Mundo, demonio y pescado
Álvaro de Laiglesia
Los relámpagos de agosto
Jorge Ibargüengoitia
El caballero de las espuelas de oro
Alejandro Casona
El camarada Don Camilo
Giovanni Guareschi
Libertad de risa
Cuna de gato
Kurt Vonnegut
Marcovaldo
Italo Calvino
La feria
Juan José Arreola
Memorias de un amante sarnoso
Groucho Marx
Opiniones de un payaso
Heinrich Böll
Don Juan
Gonzalo Torrente Ballester
Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: Una introducción
J. D. Salinger
Medio muerto nada más
Tachado por la censura
Pálido fuego
Vladimir Nabokov
Revolución en Chile
Guillermo Blanco & Carlos Ruiz-Tagle
Los pájaros van a morir al Perú
Romain Gary
Genio
Patrick Dennis
Madre Noche
Pesadillas y Geezenstacks
Fredric Brown
Los pecados provinciales
Tú también naciste desnudito
Amor no correspondido
Barbara Pym
La gran cruzada
Poul Anderson
El fin del pleistoceno
Roy Lewis
El plantador de tabaco
John Barth
Te quiero, bestia
Un zoo en mi equipaje
Gerald Durrell
Los solteros
Muriel Spark
No se lo digas a Alfred
Nancy Mitford
El mundo, la carne y el Padre Smith
Bruce Marshall
En el cielo no hay almejas
Las sirenas de Titán
Groucho y Yo
Sólo se mueren los tontos
Maribel y la extraña familia
El cochecito
Rafael Azcona
Zazie en el metro
Raymond Queneau
El César de papel
Ángel Palomino
El pisito
Melocotón en almíbar
Lo malo de la guerra es que hace ¡Pum!
Jorge Llopis
Gabriela, clavo y canela
Jorge Amado
¡Qué bien huelen las señoras!
Nuestro hombre en La Habana
Graham Greene
La vuelta al mundo con la tía Mame
Limones amargos
Lawrence Durrell
Crímenes ejemplares
Max Aub
Pnin
Las mil peores poesías de la lengua castellana
Fin de partida
Samuel Beckett
La ley de Parkinson
Cyril Northcote Parkinson
Carlota
Al asalto del Khili-Khili
W. E. Bowman
Las torres de Trebisonda
Rose Macaulay
Carpe diem
Saul Bellow
Todos los ombligos son redondos
Como ser pobres
Hans Ruesch
Hasta arriba